Visita a Washington D.C. y algo del National Book Festival

Sé que si uno piensa en ir de viaje a Estados Unidos la primera ciudad en la lista de las que le gustaría visitar quizá no sea Washington D.C.* pero he tenido un breve fin de semana para visitar la capital y definitivamente la recomendaría a cualquiera.

Como corresponde a la capital de un país es donde se encuentran los principales órganos gubernamentales y también es donde se encuentran algunos de los mejores museos, la mayoría pertenecientes al Smithsonian y de acceso gratuito.

Smithsonian Castle

Smithsonian Castle

Al tener un tiempo limitado no fue posible ver todos los “imprescindibles” pero si una buena parte de ellos. Había dos lugares que tenía muy claro que tenía que visitar: los Archivos Nacionales y la Biblioteca del Congreso. Además elegí, sin saberlo, el fin de semana que se celebraba el National Book Festival, una gran feria del libro anual organizada por la Biblioteca del Congreso.

De los Archivos Nacionales y la Biblioteca del Congreso no voy a hablar aquí porque lo voy a hacer en BiblogTecarios. Pero sí voy a hablar de la Festival Nacional del Libro.

Library of Congress

Library of Congress

El primer día que llegué vi las carpas a lo lejos pero no tenía ni idea de qué se trataba el asunto. Nos acercamos tarde al National Mall, ese paseo que transcurre entre el Capitolio y el monumento de Lincoln rodeado a los lados de museos del Smithsonian, y las charlas del primer día estaban terminando.

Así que vimos a los nietos de Nixon y Eisenhower hablar sobre sus abuelos en la carpa de Historia y Biografía y nos sentamos hasta que empezaron las preguntas del público. Entonces nos fuimos porque aún no habíamos visto el monumento de Lincoln y la Casa Blanca y ya empezaba a anochecer.

Tras echar un vistazo al cartel que anunciaba las charlas nos llamó la atención una en concreto. Mario Vargas Llosa iba a cerrar las charlas de la carpa de Ficción y Misterio.

Al día siguiente llegamos temprano y echamos un vistazo a la carpa de la Biblioteca del Congreso. Dentro había personas explicando cómo trabajan en la biblioteca y había puestos en los que podías hacer preguntas a personal de la biblioteca.

"Ask about preservation!"

“Ask about preservation” en la carpa de la LoC

Cuando llegamos a la carpa de Ficción y Misterio todavía estaba hablando la anterior autora, Eloisa James, de quién reconozco que no había oído hablar nunca pero al parecer ha tenido uno de sus libros en la lista de bestsellers del New York Times. Fue una suerte llegar antes de tiempo porque en cuanto terminó esta autora, la carpa se llenó de golpe para ver a Mario Vargas Llosa.

Para la charla estaban allí Marie Arana antigua editora jefe de la sección World Book en el Washington Post y David Rubenstein empresario que financiaba el National Book Festival y que para resumir os recomiendo que visitéis su perfil en Forbes. Arana hizo una introducción sobre el trabajo de Vargas Llosa y Rubenstein se dedicaba a hacer las preguntas.

No sé cuánto duró aquello porque desde que entró Mario Vargas Llosa entre aplausos hasta que se despidieron todos, la persona que iba conmigo y yo coincidimos en que entramos en una especie de trance en el que el tiempo parecía pasar muy rápido.

Mario Vargas Llosa habló de cómo se enteró de que había recibido el premio Nobel en 2010, lo que había supuesto para él y del discurso de aceptación. También de cómo empezó a escribir, del proceso que sigue para hacerlo (al parecer tiene que ser muy ordenado porque le cuesta mucho ponerse a escribir), de toda su obra en general (cosas como qué fue lo más difícil de escribir, cómo le han afectado o se reflejan sucesos de su vida a la hora de escribir) e incluso de su candidatura a la presidencia de Perú en 1990.

Mario Vargas Llosa en el National Book Festival

Mario Vargas Llosa en el National Book Festival

Contó que se enteró de que había recibido el Nobel cuando estaba preparando una clase de literatura que tenía que impartir en Princeton a las seis de la mañana y apareció su mujer con el teléfono y se lo dio sin mediar palabra. Supuso que aquello serían malas noticias pero cuando cogió el teléfono una voz le dijo al otro lado que le llamaban de la Academia Sueca y después la llamada se cortó. Volvieron a llamarle y le informaron de que había ganado y, según él, sólo se le ocurrió decir “algo estúpido” como “¿Es esto oficial?” a lo que le contestaron que en media hora harían una rueda de prensa para anunciarlo públicamente. Su mujer y él hablaron sobre si debían llamar o no a sus hijos para contárselo. Decidieron finalmente esperar a la rueda de prensa por miedo a que aquello fuese una broma.

Dice que en la casa su mujer lo hace todo y él escribe. Además cuando escribe se encierra y se aisla del mundo exterior. Por eso le dedicó una parte de su discurso de aceptación del premio a su mujer Patricia, una parte del discurso en el que le tembló la voz y que se puede ver en YouTube.

El Perú es Patricia, la prima de naricita respingada y carácter indomable con la que tuve la fortuna de casarme hace 45 años y que todavía soporta las manías, neurosis y rabietas que me ayudan a escribir. Sin ella mi vida se hubiera disuelto hace tiempo en un torbellino caótico y no hubieran nacido Álvaro, Gonzalo, Morgana ni los seis nietos que nos prolongan y alegran la existencia. Ella hace todo y todo lo hace bien. Resuelve los problemas, administra la economía, pone orden en el caos, mantiene a raya a los periodistas y a los intrusos, defiende mi tiempo, decide las citas y los viajes, hace y deshace las maletas, y es tan generosa que, hasta cuando cree que me riñe, me hace el mejor de los elogios: “Mario, para lo único que tú sirves es para escribir”.

Como estas fue contando otras anécdotas en un inglés no del todo perfecto pero que de sobra se entendía. Fue ameno y divertido. Durante toda la charla sólo desconecté unos segundos de lo que se estaba diciendo para pensar que aunque sólo fuera por esta escapada de fin de semana a la capital habría merecido la pena venir a Estados Unidos los seis meses de prácticas. Porque allí es donde se encuentran algunas de las instituciones de más peso en nuestro sector que además organizan actividades tan relevantes como esta feria del libro a la que puede acceder cualquiera que disponga de unos minutos y esté interesado en ella.

Archivo Nacional de Estados Unidos

Archivo Nacional de Estados Unidos

Ya está, lo admito. Suena cursi decirlo pero me he enamorado de Washington D.C. y si me lo piden (sobre todo si lo hace la Library of Congress ;D) me mudo mañana mismo.

* Lo del D.C. es importante porque lo distingue de Washington el estado, son las iniciales de District of Columbia. ¿Sabíais que Washington D.C. no pertenece a ningún estado?

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